La coherencia en Imagen Pública

Hoy nos movemos en un mundo en el que prima el criterio de lo que se ve, se cree. Esto se vuelve verdad en el día a día cuando el cliente, público o internauta solo tiene tiempo para ver rápidamente lo que se le presenta, sin posibilidad de contrastar la información o impresión que percibe. Pero nadie ha completado la frase, hasta ahora.


Este dicho debería completarse de la siguiente manera: Pero lo que se ve, debe verse siempre. Es decir, apelar a que el estímulo que las audiencias reciben siempre sea identificado, pues en la medida que más se repita este será el punto de referencia que se tome para juzgar la idoneidad de la propuesta que se nos presenta.

En pocas palabras, apostarle siempre a la coherencia de lo que hacemos y transmitimos.

Precisamente, la coherencia es uno de los pilares sobre el que se sientan las bases de cualquier proyección de Imagen Pública, ya sea en el ámbito profesional o corporativo y sobre el cual usted debe valorar el ejercicio profesional de cualquier Consultor en Imagen Pública que le asesore.

Ya lo decía hace más de un siglo quien es considerado aún hoy uno de los padres de la Semiótica, Charles Sanders Peirce, que le dio el valor debido a la utilización del signo como un medio para interpretar la realidad.

Sanders Peirce decía: «La identidad de un hombre consiste en la coherencia entre lo que es y lo que piensa».

Dicho autor, en aquellos años, ya fundaba uno de los criterios basales de la comunicación, la coherencia, solo que él lo refería al ámbito interpersonal en donde la congruencia entre lo que se piensa y el ser que se proyecta se convertiría en un principio para atribuirle una identidad, una esencia identificable tanto por la persona en cuestión (emisor), como por los depositarios de esa identidad (receptores).

Este principio de la coherencia hoy cobra más sentido que nunca, pues a diario identifico a personas, personajes, voceros, empresas e iniciativas globales que se encargan de transmitir una serie de mensajes audiovisuales, principalmente por canales digitales, pero:

  1. frente a un cambio en el contexto que les atañe, no responden;

  2. no son capaces de ampliar su ámbito de acción, respondiendo a lo que los públicos les demandan;

  3. frente a una crisis o conflicto, se lavan las manos;

  4. no son capaces de asumir proactivamente su Responsabilidad Social Empresarial e Individual;

  5. frente a contextos políticos o emergencias humanitarias, actúan tímidamente;

  6. juegan en pos de sus intereses, dejando en un segundo plano al mercado que les consume.

Todo lo resuelven con dejar que las cosas se calmen y después implementan una campaña agresiva de mercadeo y publicidad y asunto solucionado.

Frente a esta realidad, podemos unir las piezas del rompecabezas de la coherencia de la siguiente manera:

Si lo que se ve es en lo que se cree, lo que se ve debe verse siempre, para que al verse de forma constante pueda ser asimilado coherentemente y, así, generar una idea única que sea el punto de referencia que las personas tomen de base para juzgar lo que ven.

Esta es una realidad innegable en Imagen Pública que debe ser el eje rector de toda implementación de Planes Maestros de Imagen Pública en cualquier sector y en cualquier parte del mundo.


Alex Castillo | consultor en imagen pública | CEO – IMAGINA
Fuente fotografía: buenos aires coaching

Publicado por Alex Castillo

Asesor en Relaciones Públicas, Imagen Pública y Reputación en Guatemala.

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