Imagen pública urbana e imagen pública rural

A la Imagen Pública se le conoce como la “comunicación del siglo XXI”; y esta afirmación tiene un sentido muy importante. La Imagen Pública no se trata solamente de transmitir, consiste en manejar cómo se percibe (recibe) el mensaje. Por eso, hay mucha diferencia entre cómo se manejan esas percepciones en el área urbana y en la rural. Los públicos son diferentes.


Durante estos años inmerso en la Consultoría en Imagen Pública, he escuchado a muchos conferencistas y profesionales de la mercadotecnia decir que hay que adaptar el producto o servicio al público objetivo porque “todos los clientes son diferentes”. Pero me pregunto: ¿sabrán realmente el porqué de esa diferencia?

Por el contrario, he observado que a la mera hora de la venta o del servicio al cliente, las empresas o entidades no se acoplan al cliente, sino hacen que este se adapte a la empresa; y esto sucede porque se considera que son las necesidades a las que se debe responder (y por las cuales se consume), pasando por alto las idiosincrasias de dichas audiencias.

Por lo anterior, hoy se hace cada vez más necesario pasar del mercadeo al manejo de la Imagen Pública, pues esta línea estratégica brinda las herramientas para hacer una correcta lectura de los individuos que consumen y que demandan respuesta de las entidades.

Al respecto, es precisamente la Sociología de la Imagen la subdisciplina de la Imagen Pública que brinda las herramientas para comprender que la estimulación de una audiencia crea imágenes mentales que deben estar situadas según el contexto de la persona que se pretende convencer, considerando el momento, lugar, ideología, historia y la manera como esta afronta sus necesidades de orden material.

Es decir, impactaremos mejor a una audiencia si tomamos en cuenta cómo concibe el mundo y reacciona ante él.

Por ejemplo, no es lo mismo tratar a una persona que creció en un área urbana que la que se desarrolló en el área rural, pues son dos formas diferentes de entender el mundo y las necesidades que se deben sustentar.

Una observación imagológica realizada por este Consultor a una agencia de una empresa de telefonía, identificó que un cliente de procedencia rural no necesita el mismo tipo y características de un teléfono celular X, al móvil que demanda un cliente de procedencia urbana que requiere un aparato Y.

Regularmente, el primero estará acostumbrado a desenvolverse más en el campo, en la calle, en actividades prácticas o con ciertas aplicaciones que resuelvan su necesidad de mensajería digital que estará sujeta a la cobertura. Mientras que el segundo, con un trabajo meramente de oficina, estará acostumbrado a una cobertura permanente incluso de tecnología 4G, con la cual puede ejecutar aplicaciones en línea en tiempo real porque su trabajo o entendimiento del mundo así se lo demandan.

Como ven, estos dos tipos de clientes requieren una atención diferente que creará imágenes mentales diferentes, pero las empresas se empecinan en tratarlos de la misma manera, lo que repercute en malos entendidos que impactan en las percepciones de ambas partes y en la consecuente credibilidad de la empresa.

En conclusión, si tomáramos más en serio a la Sociología de la Imagen y a la Psicología de la Imagen como guías del mercadeo, convenceríamos mejor a los diferentes tipos de cliente e incrementaríamos nuestra reputación personal, profesional, institucional o corporativa, en beneficio de nuestros objetivos establecidos.


Alex Castillo | CEO – IMAGINA
Fuente fotografía: DEFINICIONABC

Publicado por Alex Castillo

Asesor en Relaciones Públicas, Imagen Pública y Reputación en Guatemala.

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