La meritocracia: el termómetro de la imagen corporativa

Demasiados profesionales, suficientes especializaciones, muchos años de servicio, significativos logros alcanzados, diversidad de conocimientos adquiridos, competencias generadas, utilidad de productos, etc. Entre todo esto, ¿cómo se elige al producto o colaborador más indicado? La meritocracia de lo político también puede arrojar luces sobre los parámetros para un buen manejo de la imagen corporativa.


La globalización en la que vivimos ha generado oportunidades para ampliar los conocimientos, las técnicas, las respuestas que podemos dar frente a la vida, entre otras; pero también ha traído consigo una avalancha de opciones sobre una misma cosa que entiendo que responden a la diversidad del mercado, pero que yéndonos más a lo concreto hoy es más difícil decidirse sobre un producto u otro, sobre una empresa o la que brinda algo más, entre un trabajador que se postula a un puesto o 100 más con las mismas características.

¿Con base en qué decidimos hoy? Muchos estudios han comprobado que lo hacemos por precio, calidad, servicio al cliente, es decir, un aspecto que se distinga en la relación persona a persona. Pero otras evaluaciones han inferido que esta discrecionalidad van más allá en nuestros cerebros, llegando a afectar la parte emocional, es decir, la manera cómo percibimos la realidad y tenemos condicionado cómo reaccionar ante ella.

Pero al final, desde la comprensión de la imagen pública que hasta ahora he desarrollado y después de escuchar a varias voces, he identificado que el ser humano es estratégico hasta en la más pequeña de las decisiones, pues en la misma se está jugando su gusto por la vida, su realización, su entendimiento, vamos ¡su egocentrismo!

Es aquí donde la meritocracia política, definida por la Enciclopedia Virtual eumed.net como “aquellos sistemas políticos donde se accede a los cargos de poder, no por el nacimiento o la riqueza (o sea, según pautas de adscripción), sino por los méritos (pautas de realización)”, nos puede hacer caer en la cuenta de los parámetros que utilizamos para desenvolvernos, tanto de manera offline como online.

Precisamente, en el ámbito corporativo también se debe aplicar este comportamiento meritocrático, desde el proceso de selección de personal hasta las decisiones de expansión internacional que tome una multinacional.

Frente a la diversidad de cosas y visiones, el individuo del siglo XXI necesariamente ha tenido que agudizar sus sentidos y sus lógicas para afinar la evaluación de criterios que le servirán de base para tomar una decisión.

Así, estas pautas de realización servirán como termómetro para ir aumentando las razones (emociones) por las que una persona considera que vale la pena apostarle a algo, ¿para qué? para su realización.

Por lo tanto, sigo insistiendo en que una imagen corporativa mide su éxito, no en las ventas, sino en lograr una percepción en términos de “me gusta o no me gusta”, tomando en cuenta todas las formas diversas en que esto se expresa: me conviene, me agrada, me hace feliz, va a funcionar, etc.

Es decir, una imagen corporativa será bien recibida si se consigue una discriminación positiva de los méritos que el cliente considera que la empresa posee, para empujarlo a creerle, confiar en ella y entonces comprarle.

De igual manera, a lo interno de la empresa y el manejo de la imagen interna, los colaboradores no miden sus acciones y hacen a un lado el hecho de que deben hacer méritos no solo para subir sino, principalmente, para franjearse una carrera sólida en la cual puedan resaltar los logros como un acumulado de experiencia, que les brinde el peso profesional necesario para futuras oportunidades laborales.

En conclusión, pensar en la meritocracia corporativa y profesional como termómetros que vayan midiendo el manejo de imagen, será una forma efectiva para aterrizar una reputación como calificación de éxito, tan olvidada en Guatemala.


Alex Castillo | Máster en RSE | Lic. Imagen Pública | Consultor en Imagen Corporativa
Fuente fotografía: DEFINICIÓN ABC

Publicado por Alex Castillo

Asesor en Relaciones Públicas, Imagen Pública y Reputación en Guatemala.

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