El germen de la Imagen Pública Negativa

Tanto empresas como trabajadores no han caído en la cuenta que ambas partes, cuando asumen la relación laboral de dependencia, también asumen un contrato implícito por manejo de imagen que se hará evidente en momentos clave de la vida en la empresa.


Precisamente esta fue una de las inquietudes que tuvo José Lira, MBA Ingeniero Químico, guatemalteco, lector frecuente de este espacio de Consultor en Imagen Pública. José se ha preguntado: “¿cómo la Imagen Pública de una empresa en la que laboro, o he laborado, puede afectar mi Imagen Profesional?”. Excelente inquietud la de José.

Constantemente nos vemos envueltos, sin saberlo, en un diálogo de imágenes, un mundo de percepciones interconectado. Tanto la imagen de la empresa me influye a mi como yo influyo en la imagen corporativa de la empresa para la cual laboro.

No sé si se han dado cuenta que esto surge precisamente en ocasiones específicas, miremos algunas:

  1. Cuando alguien te pregunta en dónde trabajas y tú das una respuesta a medias con la cual reflejas cierto grado de inconformidad, aprovechando que estás fuera del trabajo. OJO: lo que realmente pasa aquí es que estás destruyendo tú mismo la reputación de la empresa.

  2. Cuando un cliente le pide mayor información al vendedor y este no dice más que el discurso de cajón (el oficial). OJO: lo que aquí estás dando a entender es que tienes una mordaza en la empresa que no te permite ser crítico y, por lo tanto, despierta suspicacias en el cliente y como resultado desconfía y no consume.

  3. Cuando quiebra la empresa regularmente se culpa a los directivos del fracaso, pero implícitamente aunque el trabajador trate de desligarse siempre se estará jugando una imagen mental que cuestiona la preparación del trabajador por provenir de una experiencia fracasada cuando quiere conseguir otro empleo.

  4. Por último, me he encontrado con que los reclutadores o departamentos de recursos humanos tienen una serie de prejuicios de los otros sectores productivos. Por ejemplo, si una persona trabajó para tal período de gobierno, entonces no es contratable, si un trabajador viene del sector privado, entonces viene con mentalidad empresarial. OJO: lo que aquí está pasando es que se tiene una imagen negativa del otro sector, que afecta al trabajador que se postula a una plaza, imagen mental que le impide si quiera entrar a conocerlo como profesional y ponerlo a prueba.

Estos son algunos ejemplos de cómo en nuestras sociedades latinoamericanas está muy marcada la percepción colectiva de “Depende de dónde vengas, así te trato”, situación que nos pone en un grado de compromiso corporativo mayor entre empleadores y empleados.

Así, la empresa debe cuidar su imagen corporativa que, en síntesis, será la suma de todas las imágenes profesionales de los stakeholders involucrados en la actividad productiva o institucional.

De igual manera, el colaborador debe estar consciente de que su imagen profesional se verá afectada por la de la empresa, pues la marca personal o el branding personal (ahora de moda) estará asociado tanto a sus competencias personales, como a los espacios que ha ocupado y la imagen mental que ese reclutador tenga de la empresa.

En tal sentido, José Lira por ejemplo yo sé que tú trabajaste en La Popular, pero si yo quiero contratarte y tengo una imagen negativa de esa institución, tú estarás contagiado de ese imagen que funcionará como germen que llevarás contigo hasta que tu marca personal sea asociada a otra experiencia, ojalá positiva.

Por esto es que la imagen pública es integral, se puede ver como un proceso de contagio permanente el cual dependerá de nosotros revertirlo (si es negativo) o exaltarlo (si es positivo) para revalidar nuestro profesionalismo en cada proceso de selección. Esto depende de la forma y del fondo con que manejemos nuestra imagen pública como individuos y empresas.


Alex Castillo | Máster en RSE | Lic. Imagen Pública | Consultor en Imagen Corporativa
Fuente fotografía: TARINGA.NET
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