La Imagen Pública le ayuda a cumplir con la Norma ISO

Ante un mundo con tantos estándares locales, nacionales e internacionales que las empresas tienen que cumplir, la Imagen Pública se ha constituido en uno de los que mayor beneficio le representan al sector privado por las repercusiones que tiene en el mercado mismo con vistas a su sostenibilidad.


La calidad, eficiencia, dinamismo y compromiso se han configurado como aquellos elementos intangibles que solidifican la operación corporativa de tal manera que conciben, no solo el cumplimiento de lo que materialmente significa entregar un producto o servicio que satisfaga las necesidades y aspiraciones del cliente, sino además un valor agregado, un significado que le dé sentido a lo que se adquiere y lo incorpore a la vida de las personas que estructuran un modelo de vida.

El ambiente, los cosméticos, la construcción, las industrias, etc. son algunos de los ámbitos empresariales que la Norma ISO ha estandarizado para aspirar a una operación eficiente y efectiva.

Así, la ISO 14001 Sistemas de Gestión Ambiental y la ISO 22716 Guía de Buenas Prácticas de Fabricación de Cosméticos contemplan el requerimiento de gestionar la reputación de la empresa, lo cual ayuda a reducir los riesgos asociados a cualquier coste o daño a su reputación asociada a sanciones y construye su imagen pública hacia sus clientes, organismos reguladores y principales partes interesadas.

isoEsta incorporación resulta ser de vital importancia porque estructura que la construcción de imagen pública es un proceso que acompaña la operación de la empresa y que repercute en la solidez de su reputación corporativa que será el parámetro de referencia que el mercado, los socios y las alianzas tomarán en cuenta para determinar si dicha empresa es confiable.

De manera concreta, es necesario resaltar que la Norma ISO cuenta con un patrón común relacionado a la satisfacción del cliente, en donde hace un llamado a las organizaciones a realizar un seguimiento a las percepciones de los clientes a modo que se cumplan con sus necesidades y expectativas, determinando los métodos para obtener, realizar el seguimiento y revisar esta información.

Incluso se pueden evidenciar dos tendencias de la ISO para el manejo de las percepciones de los clientes (imagen pública): una colectiva para llegar al gran mercado a través de canales masivos que amplíen las posibilidades información, venta y consumo, y otra personalizada para lograr su identificación, satisfacción emocional y fidelización.

Es decir, la invitación que realiza la ISO va más en la línea de “construir relaciones a partir de percibirnos correctamente”, situación que resulta un gran reto para la empresas de hoy fuertemente enfocadas en verse bien, pero nada más verse, pues cuando el cliente toca la puerta del negocio encuentra lo que se puede denominar como “reacciones NO ISO de la empresa” que no facilitan que entienda bien a la empresa y ubique en qué parte de la vida del cliente llega a caber.

Es decir, la ISO se convierte en un estándar de vida corporativa y la imagen pública la conexión cliente-empresa ideal para la subsistencia de las apuestas corporativas pequeñas, medianas o grandes.


Alex Castillo | Máster en RSE | Lic. Imagen Pública | Consultor en Imagen Corporativa

Fuente fotografía: pdcahome.com

Publicado por Alex Castillo

Asesor en Relaciones Públicas, Imagen Pública y Reputación en Guatemala.

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