La coherencia en Imagen Pública

Hoy nos movemos en un mundo en el que prima el criterio de lo que se ve, se cree. Esto se vuelve verdad en el día a día cuando el cliente, público o internauta solo tiene tiempo para ver rápidamente lo que se le presenta, sin posibilidad de contrastar la información o impresión que percibe. Pero nadie ha completado la frase, hasta ahora.


Este dicho debería completarse de la siguiente manera: Pero lo que se ve, debe verse siempre. Es decir, apelar a que el estímulo que las audiencias reciben siempre sea identificado, pues en la medida que más se repita este será el punto de referencia que se tome para juzgar la idoneidad de la propuesta que se nos presenta.

En pocas palabras, apostarle siempre a la coherencia de lo que hacemos y transmitimos.

Precisamente, la coherencia es uno de los pilares sobre el que se sientan las bases de cualquier proyección de Imagen Pública, ya sea en el ámbito profesional o corporativo y sobre el cual usted debe valorar el ejercicio profesional de cualquier Consultor en Imagen Pública que le asesore.

Ya lo decía hace más de un siglo quien es considerado aún hoy uno de los padres de la Semiótica, Charles Sanders Peirce, que le dio el valor debido a la utilización del signo como un medio para interpretar la realidad.

Sanders Peirce decía: «La identidad de un hombre consiste en la coherencia entre lo que es y lo que piensa».

Dicho autor, en aquellos años, ya fundaba uno de los criterios basales de la comunicación, la coherencia, solo que él lo refería al ámbito interpersonal en donde la congruencia entre lo que se piensa y el ser que se proyecta se convertiría en un principio para atribuirle una identidad, una esencia identificable tanto por la persona en cuestión (emisor), como por los depositarios de esa identidad (receptores).

Este principio de la coherencia hoy cobra más sentido que nunca, pues a diario identifico a personas, personajes, voceros, empresas e iniciativas globales que se encargan de transmitir una serie de mensajes audiovisuales, principalmente por canales digitales, pero:

  1. frente a un cambio en el contexto que les atañe, no responden;

  2. no son capaces de ampliar su ámbito de acción, respondiendo a lo que los públicos les demandan;

  3. frente a una crisis o conflicto, se lavan las manos;

  4. no son capaces de asumir proactivamente su Responsabilidad Social Empresarial e Individual;

  5. frente a contextos políticos o emergencias humanitarias, actúan tímidamente;

  6. juegan en pos de sus intereses, dejando en un segundo plano al mercado que les consume.

Todo lo resuelven con dejar que las cosas se calmen y después implementan una campaña agresiva de mercadeo y publicidad y asunto solucionado.

Frente a esta realidad, podemos unir las piezas del rompecabezas de la coherencia de la siguiente manera:

Si lo que se ve es en lo que se cree, lo que se ve debe verse siempre, para que al verse de forma constante pueda ser asimilado coherentemente y, así, generar una idea única que sea el punto de referencia que las personas tomen de base para juzgar lo que ven.

Esta es una realidad innegable en Imagen Pública que debe ser el eje rector de toda implementación de Planes Maestros de Imagen Pública en cualquier sector y en cualquier parte del mundo.


Alex Castillo | consultor en imagen pública | CEO – IMAGINA
Fuente fotografía: buenos aires coaching
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Imagen Pública Macro e Imagen Pública Micro

En el mundo en el que vivimos, de masas y medios en línea, la proyección y el posicionamiento de la imagen pública de una persona, profesional, empresa, entidad, gobierno, marca o país consiste en impactar a la mayor cantidad de público posible y, a la vez, en convencer cuando estamos frente a frente con las personas que queremos que se unan a nuestra causa.


Es decir, personas y empresas nos movemos diariamente en una dinámica de macro-micro y viceversa. Esto a raíz de que hay cada vez más ojos volteándonos a ver, observando qué tenemos para ofrecer, decir o proponer para el siempre insaciable mejoramiento de nuestras vidas.

Es por esta lógica que es oportuno comprender la importancia de manejar nuestra Imagen Pública Macro, la cual brindará una perspectiva o percepción general de quiénes somos, y que manejamos a través de nuestras redes sociales, publicidad ATL, exhibición pública en medios de comunicación y, más recientemente, a través del videomarketing.

Pero esta Imagen Macro tiene su respectivo correlato cotidiano en la Imagen Pública Micro, entendida, a través de mi experiencia en la Consultoría en Imagen Pública, como ese momento de contacto en donde nuestras audiencias se terminan de convencer de nosotros, de para qué hacemos las cosas.

Esta Imagen Micro se posiciona justo en el momento de una reunión de negocios, una convivencia con amigos, la interacción que provoca un agente de servicio al cliente, la llamada de un call center para venta, etc.

Como es de entender, no se puede trabajar una sin la otra pues lo que personas o clientes logran percibir de una determinada marca, empresa, político o país inmediatamente se le busca su correlato en la realidad inmediata, una evidencia de la promesa exhibida que haga sentido a mi vida y la haga crecer.

Pero también este sentido de imagen se presenta al revés, de lo micro a lo macro, justo en el instante en el cual a personas o clientes se les presenta una necesidad, interés o inquietud. Ellos se abocan primero a sus círculos cercanos para dar respuesta a esa necesidad por tener construidos parámetros de confianza sobre los cuales resolver; ocurre, entonces, un intercambio de imágenes mentales a nivel micro.

Si no logran resolverlo con sus círculos cercanos, entonces recurren al Internet o a las redes sociales como canal macro para encontrar a la empresa o marca que, bajo una convincente proyección de su imagen pública digital, sea (o se vea como) la adecuada para resolver las aspiraciones personales, familiares, colectivas o corporativas para tener mejores condiciones de desarrollo. Es resumen, depositarán su confianza en una Imagen Macro.

Comprender y actuar en función de este doble sentido permitirá tener en cuenta los detalles macros y micros de la interacción o conversación que se quiere lograr con las audiencias.

Esta reflexión la realizo debido a que he observado cómo personas, profesionales, marcas, empresas y países se concentran en lo macro y descuidan lo micro o quieren mantener controlado lo micro, pero no se atreven a pensar de manera macro, lo que se constituye en un reto estratégico para la generación de Planes Maestros de Imagen Pública a nivel nacional e internacional.


Alex Castillo | consultor en imagen pública | CEO – IMAGINA
Fuente fotografía: runrun.es

De los consumidores a los prosumidores: constructores de Imagen Pública

Es de entender que si las tecnologías han cambiado los productos cambien con ellas, que si estos han evolucionado para satisfacer otras necesidades las marcas cambien para visibilizar esa diferenciación. Pero se nos olvida que, si esto ha cambiado las empresas han tenido que cambiar al unísono y por lo tanto también cambien los clientes. Lo que antes conocíamos como consumidores ahora se reconocen como “Prosumidores”.


Por definición, este término fusiona las palabras productor y consumidor gracias al aporte que realizó Alvin Toffler hace ya algunas décadas para conceptualizar ahora a un consumidor inteligente que hace uso de las tecnologías 2.0 para informarse, participar activamente en la confección de productos y servicios para después exponer públicamente sus apreciaciones sobre el proceso, el producto, servicio, la marca, la empresa o el país.

Este proceso que llevan ahora los nuevos consumidores parece muy coincidente con el procedimiento que implementa la Imagen Pública, consistente en ubicar el primer paso de la construcción de percepciones precisamente en las audiencias.

Para que nos aclaremos, parece ser que con el auge de las nuevas tecnologías el proceso de estimulación de los clientes no solo se da en el local, tienda o sala de ventas, sino que también se da en la Web precisamente en donde el consumidor verifica las condiciones del producto o servicio para que, ahora con mayor información y recomendaciones, regrese a la empresa con un criterio mejor formado para que su decisión sea más atinada.

Con esto se puede evidenciar, imagológicamente hablando, que el proceso de estimulación se da de forma multibanda o de manera retroalimentada, pues se pone en evidencia el funcionamiento de la Imagen Corporativa, la Imagen de Marca, la Imagen Digital y finalmente la Imagen Vendedora, última imagen que entra a batear para que el consumidor se decida a comprar o experimentar.

En este marco, es de vital importancia que reconozcamos a los nuevos consumidores del siglo XXI, los prosumidores, que reciben una estimulación inicial, generan su propia información, consumen y, dependiendo de la satisfacción de sus expectativas y necesidades, procederán a hacer pública la idoneidad del producto-servicio, es decir la consolidación de la construcción de una imagen pública favorable (esperemos) para todas las partes involucradas.

Por lo menos en Guatemala, todavía es escasa la integración de esta nueva concepción, pues mis evaluaciones dan cuenta que las empresas operan de manera offline por una vía, y de forma online por otra, dejando a las nuevas tecnologías como meras generadoras de contenido como gancho de atracción, inferiorizando el rol que juegan los nuevos medios de comunicación en la vida de los consumidores como canales de comunicación corporativa y por tanto de construcción de imágenes públicas, esto por la diversidad de ofertas que abren las empresas.

Comprender los tiempos corporativos y de consumo que estamos viviendo es una responsabilidad inminente, independientemente de las exigencias del mercado, pues la lógica debe ser proponer una imagen mental siempre novedosa para los PROSUMIDORES.


Alex Castillo | consultor en imagen pública | CEO – IMAGINA
Fuente fotografía: instituto internacional de marketing

Imagen pública urbana e imagen pública rural

A la Imagen Pública se le conoce como la “comunicación del siglo XXI”; y esta afirmación tiene un sentido muy importante. La Imagen Pública no se trata solamente de transmitir, consiste en manejar cómo se percibe (recibe) el mensaje. Por eso, hay mucha diferencia entre cómo se manejan esas percepciones en el área urbana y en la rural. Los públicos son diferentes.


Durante estos años inmerso en la Consultoría en Imagen Pública, he escuchado a muchos conferencistas y profesionales de la mercadotecnia decir que hay que adaptar el producto o servicio al público objetivo porque “todos los clientes son diferentes”. Pero me pregunto: ¿sabrán realmente el porqué de esa diferencia?

Por el contrario, he observado que a la mera hora de la venta o del servicio al cliente, las empresas o entidades no se acoplan al cliente, sino hacen que este se adapte a la empresa; y esto sucede porque se considera que son las necesidades a las que se debe responder (y por las cuales se consume), pasando por alto las idiosincrasias de dichas audiencias.

Por lo anterior, hoy se hace cada vez más necesario pasar del mercadeo al manejo de la Imagen Pública, pues esta línea estratégica brinda las herramientas para hacer una correcta lectura de los individuos que consumen y que demandan respuesta de las entidades.

Al respecto, es precisamente la Sociología de la Imagen la subdisciplina de la Imagen Pública que brinda las herramientas para comprender que la estimulación de una audiencia crea imágenes mentales que deben estar situadas según el contexto de la persona que se pretende convencer, considerando el momento, lugar, ideología, historia y la manera como esta afronta sus necesidades de orden material.

Es decir, impactaremos mejor a una audiencia si tomamos en cuenta cómo concibe el mundo y reacciona ante él.

Por ejemplo, no es lo mismo tratar a una persona que creció en un área urbana que la que se desarrolló en el área rural, pues son dos formas diferentes de entender el mundo y las necesidades que se deben sustentar.

Una observación imagológica realizada por este Consultor a una agencia de una empresa de telefonía, identificó que un cliente de procedencia rural no necesita el mismo tipo y características de un teléfono celular X, al móvil que demanda un cliente de procedencia urbana que requiere un aparato Y.

Regularmente, el primero estará acostumbrado a desenvolverse más en el campo, en la calle, en actividades prácticas o con ciertas aplicaciones que resuelvan su necesidad de mensajería digital que estará sujeta a la cobertura. Mientras que el segundo, con un trabajo meramente de oficina, estará acostumbrado a una cobertura permanente incluso de tecnología 4G, con la cual puede ejecutar aplicaciones en línea en tiempo real porque su trabajo o entendimiento del mundo así se lo demandan.

Como ven, estos dos tipos de clientes requieren una atención diferente que creará imágenes mentales diferentes, pero las empresas se empecinan en tratarlos de la misma manera, lo que repercute en malos entendidos que impactan en las percepciones de ambas partes y en la consecuente credibilidad de la empresa.

En conclusión, si tomáramos más en serio a la Sociología de la Imagen y a la Psicología de la Imagen como guías del mercadeo, convenceríamos mejor a los diferentes tipos de cliente e incrementaríamos nuestra reputación personal, profesional, institucional o corporativa, en beneficio de nuestros objetivos establecidos.


Alex Castillo | CEO – IMAGINA
Fuente fotografía: DEFINICIONABC

La seguridad también es importante para la Imagen Pública Corporativa

¿Cuál es el primer rostro que el cliente ve y percibe cuando llega a una empresa? En muchas sociedades latinoamericanas como la nuestra, ese rostro es el de los agentes de seguridad que le dan la bienvenida al visitante. Este rostro se constituye en la primera impresión que las personas tienen de la empresa. Así, dependiendo de la actitud de este, así se formarán una imagen mental positiva o negativa con la que se entrará a consumir en dicho establecimiento.


Sociológicamente hablando, los guatemaltecos tenemos por lo regular un conflicto con la autoridad, pues en lugar de verla como un soporte muy a menudo la consideramos como un obstáculo.

En este sentido, he identificado en los últimos años que los agentes de seguridad privada que resguardan el ingreso a los negocios tienen en su mayoría una cara seria, no hablan claro, hablan en voz baja, no hacen contacto visual con el visitante, dan instrucciones confusas y lo más chistoso es que con esta imagen le dicen al cliente “pase adelante”.

Me pregunto: si un cliente se ilusiona con ir a una empresa a buscar lo que necesita y en la primera impresión recibe esta conducta, ¿qué pasará con su emocionalidad?, ¿seguirá teniendo la misma emoción positiva?, ¿se disminuirá?, ¿empezará a desconfiar de la empresa en el segundo cero?

Estando consciente de nuestras realidades, entiendo perfectamente que estos agentes viven un sinnúmero de experiencias negativas porque también la clientela, aunque se “vista bien”, o tiene una mala actitud, o quiere imponer su voluntad y salirse con la suya o simplemente retar a la autoridad que en ese momento recae en el agente de seguridad.

Pareciera ser que este fenómeno ha llegado a tal grado que el agente de seguridad instala rápidamente en su personalidad una sola idiosincrasia, la de la desconfianza, para mandar un mensaje de obstáculo a todo aquel que se acerca a la empresa desde el primer momento de contacto.

Aunque esto podría tener mucho sentido desde la lógica de la administración y las políticas empresariales, desde el eje de la imagen corporativa no es conveniente permitir que este patrón se siga presentando, pues el rango de acción de las empresas debe llegar a las entidades que subcontrata, en este caso las empresas de seguridad, para sincronizar criterios de acción y reacción pues los mismos impactarán definitivamente en la construcción de la imagen pública que una audiencia se formará de una determinada institución.

Es decir, el agente de seguridad se convierte en un agente de servicio al cliente que tiene a su cargo crear una armonía que desde el ingreso genere una sensación positiva y de satisfacción por la visita del cliente.

No quiero decir que no haya agentes de seguridad que no se ajusten a este comportamiento de imagen que planteo, pero la cuestión es que son muy pocos; ellos también deberían saber de imagen pública para diferenciar entre lo que el cliente espera y la conducta que debe adaptar dicho agente, para así responder de manera sincronizada a los esfuerzos que hace la empresa en su conjunto para manejar su imagen.


Alex Castillo | CEO – IMAGINA
Fuente fotografía: getty images

Imagen pasada, presente y futura

Todo lo que hagas o digas hoy será usado a favor o en contra tuyo ayer, ahora o mañana. Es decir, la imagen pública que proyectaste en el pasado te perseguirá en el presente, con ineludibles repercusiones en el futuro. Por esto, tener consciencia de la temporalidad de la imagen es un factor estratégico a tener en cuenta en el diseño e implementación de un Plan de Imagen Pública.


¡Ya sé quién es ella: era la de…!, ¡tengo idea de ya haberlo probado!, ¡esos aparatos no sirven!, ¡en esa persona no se puede confiar! Todas estas expresiones y otras que utilizamos a diario son el vivo reflejo de la experiencia que hemos tenido en la interacción con personas, cosas, empresas, acciones, culturas o países que definitivamente condicionan nuestra conducta en el presente, con su posterior impacto en el largo plazo, en el futuro.

Una característica de los abuelos era siempre pensar en el futuro. Hoy, no me dejarán mentir que las dinámicas de vida son más cortoplacistas, pues estamos más concentrados en vivir el presente. Pero las nuevas generaciones están pensando más en el desarrollo de iniciativas que serán de beneficio en el futuro, para que la llegada de éste no sea tan larga.

Como pueden ver, todos tenemos en mayor o menor medida una implicación pasado, presente y futura con lo que vivimos y principalmente con lo que pensamos; he aquí una de las mayores complejidades del ser humano.

Precisamente así es nuestra percepción, pues la misma está constituida por elementos trascendentales que se han quedado en nuestra memoria para ser determinantes en las decisiones que tomemos en el ahora y que sin lugar a dudas repercutirán en nuestro yo del futuro, en nuestra reputación de largo aliento.

Si bien percibimos en el presente, lo que captamos lo contrastamos e interpretamos trayendo ideas y experiencias del pasado que impactarán en las decisiones que tomemos en el siguiente segundo (corto plazo), mañana (mediano plazo) o la otra semana (largo plazo).

Tener en cuenta esta atemporalidad de la percepción, nos ayudará a diseñar mejor el manejo de nuestra imagen pública y la de nuestra empresa, para implementar acciones que construyan una percepción positiva tomando de referencia las experiencias (pasado), las vivencias (presente) y las expectativas (futuro) que se demandan de nosotros.

Incluso nos ayudará a diseñar ejes transversales de lo que somos y hacemos, para que tengamos una coherencia entre lo que fuimos, a lo que le apostamos en el ahora y lo que esperamos lograr y ser en el futuro.

Pensar nuestra estrategia de vida como personas y empresas es algo indispensable para no generar lo que yo llamo “dislocaciones de imagen”, es decir reacciones en el presente que no coinciden con lo que la gente conoce de nosotros, lo cual crea contradicciones que repercutirán innegablemente en las puertas que se nos abran y la confianza que se deposite en nosotros.

Como ven, una imagen o percepción no tiene tiempo específico. A lo más que puede apelarse es a adaptarla a una coyuntura específica determinada.


Alex Castillo | CEO – IMAGINA
Fuente fotografía: FORODELAVIRGEN.ORG

Diez problemas que la Imagen Pública soluciona en tu vida para 2018

Después de 5 años de estar dando a conocer de manera sistemática a la #ImagenPúblicaEnGuatemala, cada vez me encuentro a más personas, profesionales y empresas con la inquietud de ser más estratégicos y afinados en las acciones que llevan a cabo. Ante esto, comparto los problemas más frecuentes que he identificado que esta disciplina soluciona para gozar de una vida más plena en todo sentido.


Si bien las personas tienen diferentes ámbitos en los que se desenvuelven, en su mayoría creemos que para ser honestos debemos ser “SIEMPRE LA MISMA PERSONA” en todo lugar, lo que significa que pensemos y nos comportemos de la misma manera porque de lo contrario caeríamos en hipocresía.

Lo que hay que aclarar es que cada quien tiene una identidad ÚNICA, la cual está compuesta por una serie de rasgos de carácter y temperamento que vienen desde que éramos niños/niñas hasta que nos encontramos con que la vida te pone en diferentes espacios y momentos a los cuales debemos aprender a responder de distinta manera.

Es así como hay que tener siempre presente que debemos ser los mismos, pero también estar constantemente conscientes que debemos MANEJAR NUESTRA IMAGEN, es decir sacar estratégicamente ciertas características personales que abonarán al espacio que ocupemos o el momento que vivamos, para tener un impacto positivo en la construcción de nuestra persona y las audiencias a las cuales impactemos.

Por esto, aquí están los diez problemas que soluciona la Imagen Pública en nuestras vidas aplicables a cada vivencia que tengamos:

  1. La Imagen Pública nos ayuda, a través de la Autoimagen, a estar más conscientes de quiénes somos y de lo que somos capaces de lograr.

  2. Esta ciencia nos permite tener clara la idea que queremos transmitir, siendo éste pensamiento lo que nos ayude a alcanzar nuestros objetivos.

  3. Nuestra Imagen Pública se plasma día con día en un Plan Maestro que diseñamos consciente o inconscientemente para sabernos desenvolver de manera efectiva.

  4. Esta disciplina nos da herramientas de Imagen No Verbal para sabernos explicar de mejor manera cuando no se comprende exactamente lo que queremos decir.

  5. Nos posibilita comprender con más exactitud a dónde quiere llegar la otra persona con el mensaje que nos traslada, lo cual nos permite reaccionar de manera más acertada.

  6. La Imagen Pública en nuestra vida nos resuelve el comportarnos de manera más apropiada con cada audiencia para ganar mayor credibilidad.

  7. Nos permite saber qué piensa la gente de nosotros y de lo que ofrecemos para adaptar mejor nuestras propuestas.

  8. A la vez, nos acompaña para saber entender el mundo en que vivimos a través de la identificación de los imaginarios en los que se mueve la gente.

  9. Nos ayuda a calcular mejor nuestras acciones por las repercusiones que pueda tenerse hacia futuro.

  10. En síntesis, la Imagen Pública nos permite relacionarnos de una mejor manera, para llegar a mayores y mejores acuerdos y fortalecer los vínculos en todos nuestros círculos sociales.

Comprender hasta dónde llega la Imagen Pública es solo cuestión de tiempo. Precisamente, tiempo y oportunidad es lo que necesita esta disciplina para que le demuestre lo que puede hacer por usted y sus apuestas de vida.


Alex Castillo | CEO – IMAGINA
Fuente fotografía: VIVIR EN FLOW

Las creencias vs. las ideas en Imagen Pública

Se ha preguntado alguna vez: ¿en quién o en qué confiar? Esta interrogante resulta hoy más válida que nunca en el mundo en que vivimos, pues la realidad misma es tan compleja que el ser humano constantemente se ve rebasado en sus capacidades para poder interpretarla y responder a ella.


Vamos por partes:

Primero, históricamente y aún en la actualidad se sigue planteando que el ser humano utiliza sus sentidos para tomar cierta información, orientarse y decidir con la finalidad de satisfacer sus intereses y aspiraciones.

Pero, ¿y si lo que vemos no es real?, ¿si lo que tocamos es un invento?, ¿si lo que leemos o el video que vemos fue manipulado o tergiversado?

Para nadie es un secreto que ahora, con los avances tecnológicos que ha habido de manera acelerada en la rama química, digital y comercial resulta la realidad totalmente moldeable a los objetivos que determinada persona o entidad tengan.

Segundo, entonces si tendremos que empezar a dudar de nuestros sentidos el ser humano recurre a sus círculos sociales, a sus allegados, para obtener cierta información de referencia para que la realidad que comparte con el otro ya esté juzgada por su cosmovisión, hecho que puede tener resultados más confiables pues ya tendrá ciertos juicios con los que puedo yo coincidir o no, pero me serán de utilidad, al fin y al cabo.

Pero, y si el otro está permeado por ciertas condicionantes, experiencias y juicios y estos resultan ser muy radicales como para tener un punto medio que me sirva a mí para juzgar lo más objetivamente la realidad, ¿qué hago?

Tercero, entonces recurriré a mis emociones, a mi instinto, dirá usted para así confiar en lo que yo “siento” que es lo verdadero, lo correcto para tomar mis decisiones.

Pero si en ese preciso momento estoy pasando por una situación complicada que permea mis sentimientos, o mi carácter y temperamento han estado marcadamente inclinados hacia un determinado lado hasta el punto que desconfío de ellos porque me he han hecho tomar malas decisiones.

Entonces, ¿qué hago dirá usted?

Aquí, en cuarto lugar, entra la importancia de lo que para nosotros como individuos tiene aplicar a nuestras vidas la Imagen Pública, pues ella nos explica que la realidad es lo que percibimos, ese conjunto de ideas que formulamos a partir que interpretamos el contexto y nos formamos un criterio a favor o en contra de determinado aspecto.

Esta disciplina imagológica, nos invita a tomar en cuenta que, si bien las ideas pueden cambiar durante el transcurso de nuestra vida, son nuestras creencias, esas ideas arraigadas, las que constituirán el punto de referencia más fuerte para que un determinado individuo tome una decisión de vida, de consumo, de acción o de reacción.

Son precisamente nuestras creencias formadas por la familia, la sociedad, la religión, la escuela, etc. las que debemos ordenar y estratégicamente posicionar en nuestra mente para se constituyan en un mapa que oriente nuestras propias decisiones.

En sí, la Imagen Pública consistirá ya no solo en generar ideas, sino más profundamente construir creencias sobre una persona, producto, servicio, entidad, marca o país que nos hagan creer y confiar en todos ellos en el tiempo.


Alex Castillo | CEO – IMAGINA
Fuente fotografía: webpsicólogos

Aventuras de un Consultor en Imagen Pública en Guatemala

Como si fuera una expedición a otro planeta, así ha sido mi viaje por la Imagen Pública en mi país, Guatemala. Acostumbrados a ver y oír siempre cosas similares, en este país es realmente reciente apelar a vivir cosas diferentes, ya sea porque el mercado no está acostumbrado o porque sus imágenes mentales le dictan cierto nivel de conformidad.


Hace ya ocho años tomé la decisión de que la Imagen Pública fuera parte de mi vida, sin saber entonces a ciencia cierta hasta dónde llegaba esta disciplina y qué era lo que conseguiría de ella. Pasé cinco años de mi vida profesional aplicando los conocimientos que aprendía y comprobaba sobre la Imagen Pública a los espacios profesionales y personales que ocupaba, pero siempre preguntándome sobre esa conexión interdisciplinaria que yo sabía que existía y sobre esos alcances que tiene y tendrá esta ciencia de la comunicación en el siglo XXI.

Aunque cuando la aprendí los conocimientos eran limitados, empecé a encontrar los puntos de coincidencia con otras disciplinas y tomé la determinación de empezarlos a unir; así fue como nació mi Consultora IMAGINA, viendo que a lo que se hace en nuestros países en materia de comunicación, publicidad, mercadotecnia, relaciones públicas o RSE se le podía añadir otro ingrediente (el imagológico) que apostara por convencer e impactar de manera profunda las mentes y corazones de las personas.

Y así fue, durante estos años personas, profesionales, empresas e instituciones se han acercado para mostrar su interés en obtener otra opinión técnica (estratégica, diría yo) sobre cómo alcanzar sus objetivos, pero de una manera “diferente”.

Así, junto a estas personas que han confiado en mí, hemos elaborado planes estratégicos de imagen pública y estrategias de imagen digital, hemos fortalecido la imagen profesional de sus colaboradores, hemos impulsado su imagen vendedora, es decir, hemos investigado cómo se comporta la imagen pública en Guatemala para saber cómo posicionarse de mejor manera.

Al principio, como es normal, todas estas personas tenían muchas dudas sobre esta disciplina y la naturaleza de mis servicios, porque no solo la imagen pública se sale de los esquemas que comúnmente conocen, sino que además debían asegurarse que yo no les estuviera “vendiendo humo” como decimos por acá y debía enfrentar la idea que tenían sobre la imagen pública: “esa es solo para los políticos”.

Es necesario compartirles que a la imagen pública se le juzga todo el tiempo, pero se le confía para siempre cuando se alcanzan los resultados y se demuestra que es estimulando a las audiencias que se consigue un mejor entendimiento entre las partes, con la finalidad de crear un vínculo, una relación.

Con la imagen pública y la confianza de los clientes hemos logrado lo siguiente: hemos ganado premios nacionales empresariales, hemos incrementado las ventas, hemos conseguido mayor cobertura mediática, hemos posicionado temas complicados en la agenda nacional, hemos legitimado a lideresas profesionales, por mencionar algunos resultados.

Finalmente, sepan que día a día le agradezco a la vida por haberme permitido conocer integralmente a las ciencias de la comunicación, a través de la Imagen Pública, y les recuerdo que la constancia no solo consigue que alcancemos resultados, sino que principalmente nos permite aprender a vivir.

¡Por un año lleno de proyectos interesantes y de retos personales!

¡Gracias por darle una oportunidad a la imagen pública y por leerme siempre!

¡FELIZ 2018!


Alex Castillo | CEO – IMAGINA
Fuente fotografía: SABRINA GAMEZ